La opresiva vergüenza de las niñas contra los niños

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Fotografía: Silvia Cruz Castellanos en los años 80´s en la escuelas rurales de la zona Mixe

Ver poema al final de Shainy Peysin

Hace unas semanas estaba en un país de centro américa, en un encuentro muy bello con gente ordinaria y extraordinaria a la vez que confiaba en que ellos podían hacer un cambio para nuestro mundo. Muchas cosas vinieron a mi mente, pero una de ellas entre las pláticas y los encuentros con la gente fue el tema de “género”.

Encuentro 1

Una señora traía su traje regional, se veía muy bella y conversamos mientras coincidimos en el sanitario. Ella comenzaba a cambiarse y vestir un pantalón, eran las 14:00, le pregunté ingenuamente porque no conservaba su vestido. Me respondió que porque pronto tendría que tomar el autobús a casa y que era “normal” que los hombres a bordo “le metieran mano y tocaran” pero que era más fácil defenderse cuando iban todas cubiertas vistiendo un pantalón. Ella y otras mujeres más me dijeron que debían irse “temprano” porque al caer la noche y seguir en la calle, estaban expuestas a muchos peligros. Me contaron más historias de mujeres que suben al transporte público o caminan por las calles y la forma en como son violentadas y me dio tristeza y desesperación a la vez, si, el acoso sexual “es normal” en nuestra América Latina, tenemos que “ser cuidadosas” para no ser “violentadas” ¿Hasta cuándo?

Encuentro 2

Estaba en una escuela con unas trabajadoras sociales, debíamos jugar con los niños para identificar quienes tenían “algún tipo de desorden” para poder apoyarles. Yo era solo la acompañante, observadora y ayudante, todos ellos eran niños entre 3 y 6 años. Lo primero que hicimos fue dividirnos en equipos de “niños” contra “niñas” y yo entre el montón oía frases como “yo no quiero jugar, ellos siempre ganan”; “yo quiero jugar porque ellos lastiman”; “nosotros somos los mejores, siempre ganamos”; “les ganamos, ya ven?, las mujeres siempre pierden”, “las niñas no son buenas para la escuela”. A las niñas les asignaron pelotas rosas, a los niños pelotas azules y así una lista más de cosas “que normalizamos”. Me quede pensando la manera en que alimentamos los estereotipos como padres, como hermanxs, como amigxs, como maestrxs, como profesionistxs. Estar ahí me llevó a pensar en mi infancia y las veces que yo me peleaba con los roles de género, es absurdo pero me sentí atrapada otra vez y desee que mis queridas niñas “vean lo valiosas que son y que puedan tener un futuro libre para elegir que ser y quién ser sin cumplir estereotipos, sin ser violentadas, que puedan tener una vida digna, etcétera”.

Bueno, les quería compartir estas ideas y mi pensar y este poema de una amiga que describe el mismo sentir que tuve y pensé que no estamos solas, somos muchas y juntas podemos avanzar más.

The Crushing Shame of Girls against Boys

Author: Shainy Peysin

(Versión original en inglés)

My third-grade students asked me to play.

It was gym and they were playing dodgeball.

Two teams.

Boys against girls.

I knew that I did not want the pressure.

I did not want to face defeat.

Yet how could I say “no” to my team?

To the girls?

To all the girls?

After all, I am a girl.

And I wanted to be a good sport.

The whistle blew and all the boys ran for the balls.

The girls moved slower.

We were already at a disadvantage.

The easy targets are inconsequential to the game.

The girls that don’t like sports.

That move slowly.

That throw clumsily.

On the other side the boys stand confidently.

Grouped together.

Bigger. Stronger. More experienced.

We were not matched.

We were fewer girls, less skilled.

I tried to bolster the girls.

“We know we aren’t matched.

We know we will lose.

We are playing together because we like to play as a girls’ team.

Right?”

Right?

Right?

Why do we do this?

It’s kamikaze. It’s confidence suicide.

We make ourselves vulnerable only to face defeat.

Again.

And again.

And again.

The teams aren’t matched but we try again.

AND AGAIN.

WE TRY TO BE DETERMINED.

WE TRY TO BE STRONG.

WE TRY TO PROVE IT TO THE BOYS AND OURSELVES THAT WE ARE WORTHY

OPPONENTS.

THAT WE ARE WINNERS.

But we are not.

So why did we single ourselves out?

Why did we bring it to attention that we, as a sex are not as good.

We play the boys game and we get the boys judgment.

That’s how it works.

In the boys get, bigger is better. Stronger is better. Winners are better.

I think we are playing the wrong games if we think that boys against girls is the way to play.

But I play anyway.

I get some boys out.

They get me out.

I try not to gloat. I am older.

I try not to be disappointed. It is only a game.

I am not the best player and never have tried to be.

But in this game it is so important to me that we PROVE OURSELVES.

We don’t.

And I don’t want to play this game anymore.

I’m ready for different teams and a different way to win.

La opresiva vergüenza de las niñas contra los niños

Autora: Shainy Peysin

Adaptada por Adair Zepeda a español

Mis estudiantes de tercer año me pidieron que jugara con ellos.

Era la hora de educación física y ellos jugaban “quemados”

Dos equipos:

Niños contra niñas.

Yo sabía que yo no quería la presión.

Yo no quería enfrentar la derrota.

Aún así, ¿cómo podría decirle que no a mi equipo?

¿A las niñas?

¿A todas las niñas?

Después de todo, soy una niña

Y yo quería ser una buena deportista.

El silbato sonó y todos los niños corrieron por las pelotas.

Las niñas nos movimos despacio

Estábamos listas en la desventaja

Los blancos fáciles son inconsecuentes para el juego

Las niñas a las que no les gustan los deportes,

que se mueven lento,

que tiran torpes.

Al otro lado, los niños se aguardan confiados

Un grupo unido,

Más grandes. Más fuertes. Con mayor experiencia.

No nos emparejabamos

éramos pocas niñas, menos habilidosas.

Traté de reforzar a las niñas

“Sabíamos que no éramos el mismo número.

Sabíamos que perderíamos.

Jugábamos  juntas porque nos gusta jugar como un equipo de niñas

¿Verdad?

¿Verdad?

¿Verdad?

¿Por qué hacemos esto?

Es Kamikaze. Es un suicidio seguro.

Nos hacemos vulnerables solo para enfrentar  la derrota

De nuevo.

Y de nuevo.

Y de nuevo.

Sabemos que los equipos no cuadran, pero lo intentamos de nuevo,

y de nuevo.

TRATAMOS DE SER DECIDIDAS

TRATAMOS DE SER FUERTES

TRATAMOS DE DEMOSTRARLE A LOS CHICOS Y A NOSOTRAS MISMAS

QUE SOMOS DIGNAS OPONENTES

QUE NOSOTRAS SOMOS GANADORAS

Pero no lo somos,

Entonces, ¿porque tratamos de distinguirnos?

¿Por qué evidenciamos que, como sexo no somos tan buenas?

Jugamos el juegos de niños y obtuvimos su juicio.

Así es como funciona.

En el mundo de los niños, más grande es mejor. Mientras más fuerte, mejor. Los ganadores son mejores.

Jugamos un juego equivocado si pensamos que niños contra niñas es la manera correcta.

Como sea, quiero jugar.

Saco a algunos niños.

Ellos me sacan del juego.

Trato de no lamentarme. Soy mayor.

Trato de no estar decepcionada. Es un juego.

No soy la mejor y nunca he tratado de serlo.

Pero en este juego es tan importante para mí que nos PROVEMOS NOSOTRAS.

No podemos,

y ya no quiero jugar este juego.

Estoy lista para equipos diferentes, distintas formas de ganar.

 

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