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Bienvenid@ al blog de Tania Eulalia Martínez Cruz.

TANIA EULALIA 001

Bienvenid@ al blog de Tania Eulalia Martínez Cruz.

La página está en construcción pero por el momento puedes encontrar algunas cosas como:

  • Las historias que me gusta narrar o que otros amigos míos han escrito y me ha permitido compartir contigo. Si tu también quieres compartir alguna historia conmigo y quieres que la publiquemos, no seas tímido y escribeme para platicar. Este es un espacio abierto para compartir con mis amigos.
  • Algunas entrevistas que me han hecho en algunos medios (me disculpo de antemano por no poner todas, poco a poco las iré subiendo)
  • Información sobre algunas ONGs que son pro educación y juventud, en algún momento compartí algún espacio con ellas y por eso las menciono aquí.
  • Links a mis cuentas de redes sociales
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Carta abierta a mis amigas y amigos

15895209_158789851273755_8935468255152030846_nQueridos amigas y amigos,

Hoy es un día frío en Holanda, nevó toda la noche y gran parte de la mañana.  Después de varios días sin sol, esta mañana por fin ha salido de nuevo y eso es algo que me hace inmensamente feliz pues me recuerda a nuestro México y sus días largos.

Aprovechando que nevó, decidí quedarme en casa a trabajar con una taza de té a mi lado y me tomé un espacio para responder algunos mensajes y escribir un poco. Como saben, en agosto del 2016 fui galardonada con el Premio Nacional de la Juventud en la categoría de Logro Académico. Agradezco sinceramente las notas periodísticas, los videos, los mensajes amistosos que disfruto tanto leer, las pocas pero enriquecedoras charlas a las que pude asistir para platicar con otros jóvenes en México, sinceramente me siento muy halagada.   Asimismo, como buena aprendiz de ciencias sociales, entiendo que muchas veces la información generada se presta a distintas interpretaciones o quizá simplemente a veces yo no he sido muy clara al expresar mis ideas, por lo que me disculpo de antemano. Los amigos que me conocen saben que soy una persona introvertida y que tener tanta atención, aunque me halaga, también me ha resultado complicado.  Los que son introvertidos como yo saben lo que es eso. Respeto y agradezco profundamente el trabajo de todos los que han escrito algo sobre mí refiriéndose a mi trabajo y, por otro lado, quiero precisar algunos asuntos:

  1. La Universidad Autónoma Chapingo (UACh), mi querida alma mater, ha sido desde su creación la casa de muchos como yo, originarios de comunidades rurales indígenas y no indígenas. Su esencia es apoyar al campo mexicano y hasta hoy cumple esa función a través de los profesionistas que forma. No soy la primera indígena que estudió becada en la UACh, ni tampoco la primera persona de mi pueblo que estudió ahí. Comencé la preparatoria en la UACh en el 2001 porque no había bachillerato en mi comunidad. Como todos los aspirantes, tuve que hacer un examen de admisión y después de pasarlo y de que me realizaran un estudio socioeconómico, me otorgaron una beca. Ésta es la historia de muchos compañeros, amigos, colegas y hermanos chapingueros, quienes con mucho esfuerzo construyeron y siguen construyendo sueños, muchos de ellos viniendo de contextos sociales muy retadores y que siempre fueron, son y seguirán siendo una fuente de inspiración para mí. Estoy segura de que hay muchos más jóvenes en otras universidades, en otras partes de la Republica con historias similares, para quienes no tengo más que respeto y admiración.
  2. El Programa de Becas Fulbright-García Robles fue un parteaguas en mi formación académica, me otorgó una beca para mis estudios de maestría en Ingeniería Agrícola y Biosistemas en Estados Unidos. Esta beca ha sido honestamente la que más trabajo me ha costado obtener, requirió mucha disciplina, constancia y ánimo para creer y hacer que fuera posible. Las bibliotecas públicas y mis amigos cercanos fueron un apoyo indispensable en el proceso de postularme y preparar los exámenes. De esta beca sí puedo decir que fui la primera becaria indígena. Pero más allá de ser la primera, la segunda o la última, lo que importa aquí es reflexionar que muchas veces no es por una cuestión de falta de talento que los jóvenes mexicanos no seguimos estudiando, para mí tiene que ver con el acceso a oportunidades y la existencia de condiciones que nos lo permitan. Los que han leído mi blog y escucharon el discurso que di al recibir el Premio en agosto pasado saben que aún en el año 2017 tenemos historias como la de mi abuela, mi madre o mi amiga Esperanza como ejemplo de mujeres talentosas pero que tuvieron o tendrán que enfrentar muchos retos para ejercer su derecho a educación. Yo he sido muy privilegiada al poder acceder a educación superior, lo que ha requerido mucha constancia y esfuerzo pero esperaría que muchos jóvenes más tuvieran las condiciones para contar historias similares. La pregunta que me inquieta es ¿qué estamos haciendo en México para fortalecer la educación y dar acceso a todos en medio de la inequidad social que impera no sólo en el medio rural sino también en las ciudades?
  3. Sobre mi servicio social en mi querida Tamazulápam, lo que hice fueron estudios topográficos para la proyección de una red de agua potable y drenaje en dos agencias En mi comunidad, la base de la organización es comunitaria. Lo que mis hermanos en Tamazulpam han construido para nosotros y nuestros niños ha sido de manera colectiva y eso es algo que admiro. Desafortunada o afortunadamente mi andar ha sido más académico y me ha llevado a vivir en otros lugares y por ello son pocas las oportunidades que he tenido de estar ahí.
  4. La agricultura y el maíz son temas centrales en mi investigación doctoral. La estoy haciendo gracias a los campesinos, agricultores, extensionistas agrícolas, científicos y otras personas que han abierto un espacio para mí, para aprender qué hacen, cómo lo hacen y por qué lo hacen. He pasado horas en carretera, en el campo, en sus casas, y me han abierto sus espacios personales y de trabajo. He trabajado tanto con agricultores de mediana escala con fines comerciales como con aquellos que como mi abuela y yo, vemos al maíz como parte de nuestra identidad, ese maíz que nos han heredado los abuelos y guardamos con recelo. Son ellos los que han llevado el maíz a otros lados, en todo caso en el futuro yo sólo espero ser una interlocutora. Hablando del campo, me gustaría que pensáramos ¿qué estamos haciendo por el campo mexicano, qué estamos haciendo con la migración rural, cómo vamos a hacer para que como jóvenes no abandonemos el campo?
  5. Sobre mis planes a futuro, aún no lo sé, por ahora estoy tratando de vivir el presente y sólo estoy enfocada en terminar el doctorado. A los compañeros que están en la tesis, ánimo, SÍ podemos.

Tal vez peco de vanidosa al decir que tengo una historia muy bonita.  No obstante, lo que quiero decir con estas precisiones es que no sólo la escribí yo, la escribí con mis abuelos y mis padres en la sierra, en los diferentes lugares en que he vivido, con la ayuda de mis amigos y la gente que me ha apoyado aun sin conocerme.  Estoy segura de que allá afuera hay muchas historias como la mía, historias de lucha como campesinas, mujeres, ingenieras, hijas, madres, esposas, académicas, etcétera. Los que nos hemos ido sabemos la nostalgia por la tierra y por los que queremos y hemos aprendido a vivir en otros lados con esa nostalgia. Me gustaría invitar a reflexionar sobre la existencia de las muchas Tanias que hay allá afuera, quizá Tanias con historias más motivadoras cuyas luchas son seguramente inconmensurables.  Quisiera que los que me siguen y me leen reflexionen sobre sus propios andares y que le echemos muchas ganas para construir algo lindo para nosotros y para nuestro país. Me gustaría que, aunque podamos tener muchos factores en contra cuando estamos haciendo algo, no nos desanimemos, que pensemos que podemos poner un granito de arena en otros y esperar que otros pongan un granito de arena en nosotros.

Mi aclaración ha sido un poco larga pero sentía la necesidad de expresar esto, es un ejercicio de honestidad que me debo y le debo a mis amigos (ustedes que me leen y siguen).

Un abrazo con mucho cariño,

Su amiga,

Tania

Hogar es donde está tu “ombliguito”

Hogar es donde está tu ombliguito

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Soy una romántica de mi tierra y mi pueblo. Aún tengo en la memoria los días vividos allá en las montañas, y muchas veces cuando me preguntan de dónde soy, tiendo a referir a mi pueblo en aquellos tiempos: sin calles “pavimentadas”, agua potable o drenaje, etcétera. Como yo, muchos jóvenes hemos buscando “nuestros sueños” fuera de casa, y ya estando fuera de casa “soñamos con volver a casa un día”. Así son las ironías de la vida…

Mi querida abuela, a quién recuerdo día con día, porque creo que por ella aprendí a vivir conmigo misma, a disfrutar el silencio, el amanecer, los atardeceres y la noche, y estar siempre en paz, siempre está en mi mente, y es a quién visito cada vez que puedo.

Una de mis hermanas, que me cuidó como una madre y siempre me protegió, recientemente “me ha hecho tía”. Creo que al inicio no entendía cómo es que pasa el tiempo. Lo último que recordaba de nosotras juntas era que nos “mecíamos en un sube y baja” cuando teníamos menos de 10 años. Hoy su vientre floreció y hay un nuevo miembro en la familia. Esta memoria vino a mi mente al ver una fotografía de Ian, mi guapo sobrino y sus pequeñas manos…

Mi abuela Eulalia me solía decir que cuando naces tu “ombliguito” debe ser enterrado en la tierra dónde has nacido, porque es a dónde debes volver alguna vez, y es a dónde perteneces realmente. Yo sé que para muchos puede sonar extraño o tonto, sobre todo en esta época que parece que todos pertenecen a todas partes y que nadie es de ningún sitio, pero para muchos de nosotros que como yo tienen una añoranza dolorosa por regresar a nuestra tierra sólo estamos esperando a volver a reconocernos con ellos (nuestros ombligos) en donde siempre hemos sido.

Eulalia me contó que un día soñó que alguien de la familia fallecía fuera del pueblo, y esa noticia le pareció desoladora. Pero más terrible aun fue saber que no podría volver a “donde su ombliguito”, y que no se cumpliría el ciclo de la vida. Eulalia, mi abuela, sentía el corazón pesado no sólo por la pérdida sino porque “no habría un cuerpo al que llorarle, llevarle flores, rezarle, o con quién platicar”. Pero sobre todo, porque no se reintegraría a la madre tierra como debería de ser, para cumplir su ciclo con el mundo, como nos enseñaron o lo hemos hecho por generaciones enteras en mi pueblo. Eulalia me preguntó si había visto a nuestro familiar, y le dije que sí, que estaba bien. Ella suspiró y sonrió: – Qué bueno que sólo fue un mal sueño.

Cuando vi las expresiones de Eulalia, y su llanto, comprendí a mi madre, su angustia por mí, estando lejos de la casa. Porque mi ombliguito fue enterrado en la tierra, mi pueblo, y porque así como pertenezco a este sitio, también ella me pertenece, y somos uno con mi padre y mis abuelos. Estando lejos siento mucha nostalgia. Salí siguiendo mis sueños, como muchos de mi generación han tenido que salir para buscar los suyos. Hay cosas que no se pueden remplazar. En mi memoria llevo día a día el fogón con una taza de café a donde me solía sentar con Eulalia a escuchar sus historias, o simplemente a disfrutar del silencio al pie de las llamas.